Annika Heinz, voluntaria en el Hogar Padre Pío de Valdivia “En muchos lugares aún no piensan que las personas mayores pueden ser activas”

Con sus imponentes ruinas romanas, Trier (Tréveris en español) es la ciudad más antigua de Alemania, ubicada a solo 10 kilómetros de la frontera con Luxemburgo, y con poco más de 110 mil habitantes, ahí nació hace 22 años Annika Heinz, estudiante de Trabajo Social en la Universidad Católica Eichstätt-Ingolstadt, quien aterrizó en marzo pasado en Valdivia para hacer su práctica profesional (la que termina a finales de Julio). “En el extranjero se pueden aprender muchas otras cosas que no se estudian en la universidad. Además, empecé a estudiar español y pensé que podría hacer mi práctica en un país donde la gente hablara ese idioma para así mejorarlo”, explica Annika.

Como ya había hecho colaborado en un centro de personas mayores con demencia en Alemania, Annika tenía claro que quería trabajar en esa área. Finalmente se contactó con Fundación Oportunidad Mayor, en la que le ofrecieron trabajo directo con los residentes del Hogar Padre Pío y en los Condominios de viviendas tuteladas (CVT) de la Región de Los Lagos.

– ¿Cuál es tu opinión respecto del tratamiento de las personas mayores en Chile, en comparación con la realidad en Alemania?

En los CVT he visto personas mayores autovalentes muy motivadas y felices, quizás más animados que las personas mayores promedio de Alemania. Por otro lado creo que en muchos lugares aún no piensan que puedan ser activas; en la comunidad existe el estereotipo de la “persona mayor leyendo el diario en su sillón”. Otro tema que me llama la atención es el tratamiento de las personas mayores con demencia. Parece que existen  pocos conocimientos al respecto. En Alemania ya hay algunos dispositivos especialmente diseñados para personas mayores con demencia, centros de día, y grupos de contención para cuidadores y familiares de personas con demencia. 

– ¿Cómo ha sido tu experiencia en el Hogar Padre Pío?

Todos, las personas mayores y cuidadores, me tratan con respeto y me han hecho sentir bienvenida. Me gusta realizar actividades en conjunto con las terapeutas ocupacionales y conversar con los residentes. Hay algunas cosas que se pueden mejorar, como las fichas de los residentes, que son desordenadas y con casi todo escrito a  mano, lo que hace muy difícil llegar a la información. Pero ya estoy trabajando en eso.

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