Contexto internacional

La Organización Mundial de la Salud (OMS 2015), reconoce que el acceso al transporte es un factor clave para tener un envejecimiento activo, ya que éste permite el traslado por la ciudad de las personas mayores, incidiendo directamente en la participación social, el acceso a servicios comunitarios y de salud. Entre las complicaciones que presentan las ciudades para quienes envejecen están las condiciones deficientes de calles y pavimentos, medios de transporte y la lejanía de los servicios sociales, entre otros. La OMS señala además que una ciudad amigable con la edad adapta sus estructuras y servicios para que sean accesibles e incluyan a las personas mayores con diversas necesidades y capacidades.

El transporte debe ser accesible en términos de costos, frecuente y confiable. Además, el transporte debe ser amigable con las personas mayores, en el sentido de que el ascenso y descenso sean de fácil acceso, que haya un buen acceso a sillas de ruedas, asientos cómodos, con las rutas claras y visibles a las personas mayores, asientos preferenciales y que haya un buen trato de los choferes hacia el adulto mayor. En algunos países desarrollados, existen medios de transporte comunitarios gratuitos financiados por el sector privado, en el cual los mayores puedan acudir a destinos claves como centros de salud, bancos, parques públicos, y otros espacios que frecuenten las personas mayores. En muchos casos estos buses son conducidos por conductores comunitarios voluntarios.

Según la OMS, anualmente en el mundo el 28 al 35% de las personas de edad avanzada sufren caídas (65 años o más), y su prevalencia crece globalmente y con la edad. Las caídas son la causa principal de lesiones, discapacidad relacionada con las lesiones y muerte. En las personas de edad avanzada, la gravedad de las lesiones resultantes varía; el 40-60% de las caídas producen laceraciones importantes, fracturas o lesiones cerebrales traumáticas. Su origen es multifactorial, siendo una de ellas medioambiental, es decir que se no existen las condiciones al interior del hogar que prevengan este tipo de situaciones.

Según el Informe Mundial sobre el Envejecimiento y la Salud 2015, se ha demostrado que los cambios estructurales del hogar son eficaces en función del costo para prevenir caídas. Por lo general, éstos se centran en uno o más de los siguientes tres aspectos: la accesibilidad física, por ejemplo mediante la eliminación de obstáculos (como escaleras de ingreso) y la inclusión de elementos de ayuda para la movilidad y la seguridad (como barras de sujeción en las duchas y cerca de los inodoros); la comodidad, por ejemplo mediante la mejora de la eficiencia energética con la instalación de aislamientos; la seguridad, por ejemplo mediante la reducción del polvo en el aire o la instalación y el mantenimiento de mecanismos para evitar lesiones, como pisos antideslizantes en los baños. Las mejoras en el entorno físico del barrio también causan un impacto positivo, como mejorar la iluminación de los espacios públicos y construir calles y senderos peatonales más accesibles y seguros.

Las iniciativas destinadas a mejorar la accesibilidad de las viviendas deben ir acompañadas del suministro de tecnologías de apoyo, como bastones, andadores, asientos de ducha, tablas de bañera, alfombras de baño antideslizantes y asientos de inodoro adaptados, o calendarios con símbolos para personas con deterioro cognitivo. Para que los dispositivos sean apropiados, adecuados y de alta calidad, deben satisfacer las necesidades y preferencias de las personas mayores y adaptarse a su entorno. Además, debe realizarse un correcto seguimiento para asegurar la utilización segura y eficaz.

Situación en Chile

Según datos entregados por el Servicio Nacional del Adulto Mayor (SENAMA), el transporte público es el sistema más utilizado por la tercera edad en nuestro país. Las cifras indican que un 84% de las personas sobre 60 años utiliza medios de transportes para desplazarse y un 60,6% lo hace en transporte público. Mediante la Tarjeta Adulto Mayor (TAM) se otorga a las personas mayores un beneficio personal e intransferible que permite acceder a tarifas reducida en el Metro durante todo el horario de servicio. Adultos mayores, pensionados o jubilados, podrán acceder a la tarifa rebajada para viajar en Metro sin restricciones de viaje, los 7 días de la semana. Actualmente el Ministerio de Transportes está evaluando la posibilidad de otorgar un beneficio para adultos mayores en el Transantiago. Este beneficio permitiría a las personas desde 65 años, viajar gratis cuando se realice un viaje a un hospital, centro de salud o consultorio a recibir algún tipo de atención. En Santiago, la idea es que el pasajero pasará su tarjeta Bip! por un validador que le descontará el valor de la tarifa correspondiente, sin embargo, cuando llegue al recinto médico deberá pasar por un tótem especial que le reembolsará todo el dinero utilizado en el viaje. En regiones el pago sigue siendo manual, por lo que se presenta un desafío en como poder hacer efectivo este beneficio en estas zonas, ya que significará un avance y mejora en la calidad de vida para la población mayor.

En la comuna de Punta Arenas se encuentran las credenciales de adultos mayores, que entregan un 50% de descuenta en la tarifa de transporte. Este beneficio es producto de un esfuerzo en conjunto entre el Servicio Nacional del Adulto Mayor (SENAMA), la seremi de Transporte y Telecomunicaciones, la Unión Comunal de Adultos Mayores (UCAM) y la empresa Australes Transporte Urbano. En esta comuna un 35% de los adultos mayores utilizan las micros como transporte público.

El aumento progresivo de la población en Chile significa un serio desafío para la planificación urbana y el desarrollo de políticas de accesibilidad para los adultos mayores. La eliminación de desniveles en algunas calles del centro de la ciudad, la restauración de más de 300 km de veredas y el desarrollo de áreas verdes inclusivas, son los principales avances de la ciudad para hacer frente a una población que envejece. Para Servicio Nacional del Adulto Mayor (SENAMA) comenzar con la reparación de veredas y calles para facilitar la movilidad de las personas mayores es fundamental. También la creación de lugares de encuentro dentro del espacio público y el desarrollo de actividades para mejorar el estado de ánimo, son esenciales para este sector de la población. Uno de los mayores problemas que enfrentan los adultos mayores, tiene que ver con el traslado. La ciudad debe contar con todas las facilidades que eso conlleva, desde el transporte público hasta las calles.

Fomentar la movilidad urbana de las personas mayores es una inversión social, que impacta directamente en la autonomía e independencia de este, cada vez más creciente, grupo de la población. RedActiva es una iniciativa público-privada que facilita e incentiva el desplazamiento de las personas mayores por la ciudad. La movilidad urbana es una condición necesaria para que las personas mayores puedan desarrollar sus intereses y proyectos personales.

Según la publicación Adultos Mayores: un activo para Chile, un 31% de mayores de 75 años tiene algún tipo de dificultad para desplazarse o moverse debido a obstáculos físicos del entorno, para salir a la calle y para hacer compras o ir al médico. Siendo los dos aspectos que los mayores de 60 perciben como más críticos en su barrio el estado de veredas y calles, seguido de plazas y parques y lugares públicos para el deporte. A esto se suma información que entrega ENCAVIDAM, indicando que en adultos mayores con un nivel de dependencia, una de cada cuatro personas de 60 años y más, tiene dificultad para caminar una cuadra y cerca de 29% tiene alguna dificultad para subirse y desplazarse en el transporte público. Si a esta realidad la presencia de obstáculos se sumarán las barreras para un mejor y mayor desplazamiento serán mayores y la oportunidad de mantenerse activo se puede ir reduciendo en el tiempo.

La Región Metropolitana está entre las 10 más viejas con 15,4% de su población. La Intendencia de Santiago impulsa el “Paseo Metropolitano”, proyecto que contempla una inversión de alrededor de $3.000 millones y cuenta con criterios de accesibilidad e inclusión para adultos mayores, lo que les permitirá realizar el recorrido de forma más cómoda e integral. Otro desafío que sufren los adultos mayores es la calidad de las veredas, el Gran Santiago tiene un déficit de 20.000.000 de m2, según la Cámara Chilena de la Construcción (CChC), lo que implica un problema para las personas mayores, quienes se tienden a caer con mayor facilidad, afectando su calidad de vida y autonomía.

De acuerdo a la encuesta de Calidad de Vida del Adulto Mayor, e Impacto del Pilar Solidario (ENCAVIDAM) hay una alta proporción de personas mayores que está satisfecha con su vivienda (81%), lo cual puede estar relacionado con la alta tasa de vivienda propia que se tiene en dicha población (84%).En relación con el entorno de la vivienda, 76% muestra satisfacción con el mismo, en un patrón creciente con la edad. El Programa de Ampliación de Vivienda para Adultos Mayores permitirá que las familias que cuenten con una persona mayor en su núcleo puedan postular a un subsidio especial, enmarcado en el Programa de Protección al Patrimonio Familiar del ministerio de Vivienda. Por otra parte, el Subsidio de Arriendo de Vivienda llamado especial adulto mayor consiste en un aporte mensual que cubre entre el 90% y 95% del valor del arriendo, dependiendo del tramo del Registro Social de Hogares (RSH).

El Fondo de Servicios de atención al adulto mayor, Condominio de Viviendas Tuteladas es un beneficio que se le asigna al adulto mayor de 60 años en situación de vulnerabilidad, dependiendo de su nivel de funcionalidad y que tenga necesidad habitacional. Se le entrega en calidad de comodato una propiedad, lo que implica que el beneficiario no es dueño de esta, sino que se le asigna mientras esté vivo o manifieste su voluntad de permanecer en ella.

La Organización Mundial de la Salud (OMS 2015) a partir de un trabajo desarrollado en grupos focales con adultos mayores de 33 ciudades en todas las regiones de la OMS, señala que la disponibilidad de baños limpios, ubicados estratégicamente, correctamente señalizados, accesibles es considerada una característica importante amigable con la edad del entorno edificado. Otras de las características generales que se consideran necesarias para que los edificios sean amigables con la edad son ascensores, escaleras mecánicas, rampas, pasillos y entradas anchas, escaleras no demasiado empinadas, pisos anti-deslizantes y zonas de descanso con asientos cómodos.

Acciones sugeridas

Adaptar equipamiento de las plazas para personas mayores con algún tipo de necesidad especial.

Ordenamiento territorial de la comuna, para ello se requiere la revisión del Plan Regulador Comunal, con la participación de los vecinos, constituyendo un pilar fundamental de los cambios normativos, que permitan conjugar la calidad de vida con el desarrollo inmobiliario. Actuando el municipio como facilitador de diálogo entre los vecinos y constructoras para proyectos que tienen alto impacto urbano en el sector.

Consolidar y resguardar los barrios patrimoniales y fortalecimiento de zonas típicas.

Identificar y potenciar los atractivos turísticos de la Comuna.

Ordenamiento, mejoramiento y renovación de los espacios urbanos, que considere equipamiento urbano (luminarias escaños, basureros, juegos infantiles, máquinas de ejercicios y otros), que otorgue seguridad y confort. Potenciar las obras e inversiones privadas y públicas en infraestructura, iluminación, áreas verdes, veredas, calzadas.

Implementar y privilegiar sectores peatonales, en lugares de interés urbano arquitectónico, promocionando una ciudad caminable.

Capacitación para prestadores de servicios municipales, trabajadores sanitarios y nuevos proyectistas de viviendas sobre cómo eliminar riesgos en el hogar y los espacios públicos.

Crear Lista de Control que guíe un proceso de chequeo de la situación de la vivienda en la que vive el adulto mayor, en especial aquel con mayor nivel de dependencia.

Crear una Tarjeta comuna amigable que permita reconocer a los adultos mayores beneficios asociados a la tarjeta en cualquier comuna en la que transiten, como por ejemplo ingreso al baño en locales adheridos a la tarjeta, etc. Promoviendo el envejecimiento activo.

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