DEUDA BANCARIA de los adultos mayores de 65 años bordea los $1,2 millones

Expertos advierten que este nivel de compromiso financiero no considera las deudas con casas comerciales, cajas de compensación u otros sistemas llamados ‘informales’, por lo que la deuda final de los seniors podría ser bastante más alta. De hecho, el 35% de los deudores no bancarios en el país corresponde a personas que tienen más de 60 años, según datos de la SBIF.

El endeudamiento de los clientes bancarios en Chile aumentó 7,3% en 2017, una tendencia que también se da en la tercera edad, con un alza promedio de 8,3%. Eso sí, los montos difieren entre estos y las generaciones más jóvenes. Al analizar la deuda de la población senior, se observa que esta se sitúa en $2,1 millones anuales en el tramo de edad que va de entre 60 y 65 años, aunque baja a $1,2 millones entre quienes tienen sobre 65 años, según el último informe de endeudamiento de la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras (2017, SBIF). En tanto, en el segmento de 35 a 40 años la deuda supera los $5,1 millones, mientras que a nivel bancario global el monto representativo de los clientes (mediana) llega a $2,6 millones (ver infografía).

Las cifras del regulador muestran también que las personas mayores de 65 años mantienen deudas por 2,5 veces su ingreso mensual, situación que los deja entre los grupos de menor apalancamiento financiero. Se trata de datos ‘razonables’ para la realidad de Chile, dice Cecilia Cifuentes, investigadora del Centro de Estudios Financieros del ESE Business School de la U. de los Andes, quien añade que, en promedio, los niveles de endeudamiento están acordes con el desarrollo del país, ‘aunque sabemos que los promedios esconden realidades muy diversas’.

RESTRICCIONES DEL SISTEMA y bajos ingresos

En cuanto al origen del dinero, se aprecia en los datos de la SBIF que los mayores de 65 años lideran en el endeudamiento no bancario, es decir, aquellos que solo cuentan con compromisos en tarjetas de crédito de emisores no bancarios (casas comerciales, por ejemplo). Así, se observa que ese grupo representa el 22% del total de los adeudos, en tanto que los que están entre los 60 y los 65 años equivalen al 13,4%. Ambos segmentos seniors representan más del 35%.

Cifuentes explica que muchas veces la tercera edad contrae compromisos financieros con fuentes no bancarias debido a las restricciones que ponen los mismos bancos para prestar a la población mayor. ‘Por un problema de expectativa de vida, es más riesgoso entregar crédito a una persona de la tercera edad, y si no se puede diferenciar por costo (la tasa máxima convencional es una restricción en este tema), es probable que se pongan más dificultades para el otorgamiento’, dice la economista. Por otro lado, agrega, los créditos de casas comerciales son a plazos más cortos, por lo que las restricciones suelen ser menores: ‘Esto puede ser un factor al momento de explicar por qué son los que mantienen una mayor proporción de créditos comerciales’.

En relación con las deudas impagas, en los seniors la tasa de morosidad es alta (4,6% para los que superan los 65 años) y presenta, además, un leve aumento respecto del período previo, cuando la morosidad era de 4,4%. Nicolás Muñoz, subdirector de Investigación Aplicada del Centro de Políticas Públicas de la UC, precisa que las razones detrás del endeudamiento de los seniors se deben a distintos factores. ‘Por un lado, tienen menor acceso a los servicios bancarios, pero también tienen menores ingresos producto de que salen del sistema formal de trabajo y ahorran menos’, dice. Agrega que este grupo suele tener un menor nivel de alfabetización financiera y un bajo nivel de involucra-miento con el sistema, por lo que terminan accediendo a créditos con mayor interés. ‘La mayor fuente de crédito proviene de avances de dinero de las cajas de compensación’, sostiene. Constanza Daniels, gerenta general de Fundación Oportunidad Mayor, coincide con los expertos y asegura que la tercera edad busca recursos financieros en casas comerciales u otros oferentes como cajas de compensación o cooperativas de ahorro y crédito. ‘Si bien el menor volumen de deuda bancaria se debe a que los seniors por sus ingresos tienen menos acceso al crédito formal, bancario o comercial, si corrigiéramos por deuda informal, prestamistas u otros, —sobre los cuales no hay datos duros—, es probable que la deuda sea superior a la indicada por la SBIF, pues el gasto propio de la edad encarece el costo de vida en la vejez’, comenta.

Destaca que la mayoría vive con su pensión, la que suele estar por debajo del 40% de la última renta que percibieron. Y aunque el grueso ya no paga por vivienda o educación, muchos enfrentan alzas considerables en gastos de salud, que en ocasiones superan el monto de la jubilación.

ALIMENTACIÓN Y SALUD son los factores a considerar en el presupuesto

Chile no se caracteriza por ser un país con un exceso de endeudamiento de los hogares, al menos cuando se le compara con los países OCDE, advierte Nicolás Muñoz de la UC. ‘Según el Centro UC de Encuestas y Estudios Longitudinales, en los adultos mayores vulnerables, el contraer deudas y créditos no tiene que ver con proyectos particulares o inversiones específicas, sino que con la incapacidad de costear la vida cotidiana’, asegura el subdirector de Investigación Aplicada del Centro de Políticas Públicas de esa universidad. Asimismo, dice que existen patrones de consumo muy diferenciados según el ciclo de vida de las personas, asociados a sus necesidades y capacidades de apalancamiento. Es así como los gastos de los seniors suelen abocarse al consumo de bienes básicos relacionados con la alimentación, artículos para el hogar y medicamentos. De acuerdo a la información de la Encuesta de Presupuestos Familiares (INE, 2018), en los hogares con al menos un adulto de la tercera edad aumentan los gastos en salud y alimentos y bebidas no alcohólicas, mientras que disminuyen los asociados a restaurantes, vestuario y transporte.

‘El gasto de bolsillo en salud per cápita aumenta de manera significativa en los hogares compuestos por seniors, y según un estudio del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos, INTA, (2005), el 80% de los mayores de 60 años toma siete o más medicamentos diariamente’, señala Muñoz.

Por su parte, Constanza Daniels, de la fundación Oportunidad Mayor, estima que el segmento de la tercera edad es el más diverso de todos. ‘En el mundo entero se dice que no hay un adulto mayor igual a otro. Por lo tanto, no podríamos hablar del consumo de los adultos mayores en general’, asegura la ejecutiva, quien agrega que todo depende de su nivel de ingresos, de su vinculación con otros, de la relación con sus hijos, del entorno donde vive, de su nivel educativo, etc.

‘Según la Cámara Nacional de Comercio, el consumidor mayor tiene una estructura de gastos muy distinta a los otros grupos etarios, por razones propias de la edad. Una persona de más de 60 años, por ejemplo, gasta mucho más en alimentación y en remedios que una menor de 45 años. Y mucho menos en ropa, tecnología y diversión’, advierten desde la fundación.

El Mercurio
Economía y negocios

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