Nacimientos disminuyeron 2,5%, entre 2014 y 2015, y agudizan envejecimiento poblacional

Expertos llaman a analizar los efectos de esta tendencia en el país, para implementar las políticas públicas necesarias. Partos de madres extranjeras aumentaron 44%.

La consolidación de factores que inciden en el paulatino envejecimiento de la población, una tendencia que se observa desde hace años en el país, muestra el informe de Estadísticas Vitales 2015, dado a conocer ayer por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE).

Las cifras, elaboradas con datos del Registro Civil, del Ministerio de Salud (Minsal) y del mismo INE, dan cuenta de cómo evolucionaron los nacimientos, matrimonios y defunciones, entre los años 2014 y 2015.

Según los antecedentes, los nacidos vivos disminuyeron 2,5%, de 250.997 a 244.670 (6.327 menos). También bajó la tasa de fecundidad, es decir, el promedio de hijos por mujer, que retrocedió de 1,9 a 1,8 niños, en el mismo período. Dicho indicador, advierte el INE, está por debajo de la tasa de reemplazo, valor que permite asegurar el reemplazo generacional y que es de 2,1 hijos por mujer.

También se registró una baja de 4,8% en los matrimonios, que descendieron de 64.868 a 61.744.

Pero no todo es negativo. En el caso de la tasa de mortalidad infantil -defunciones de menores de un año de vida por cada 1.000 nacidos vivos-, esta descendió de 7,2, en 2014, a 6,9, en 2015.

El fenómeno

El documento explica que actualmente Chile está inserto en una etapa avanzada de la transición demográfica, con un porcentaje importante de población mayor a 60 años en relación con la población más joven.

Por ejemplo, de acuerdo con el INE, Valparaíso es la región más envejecida del país, pues, un 17% de sus habitantes está por encima de ese rango etario, mientras su población menor de 15 años solo llega a un 19,4%.

El envejecimiento poblacional es un proceso que ha ocurrido y está ocurriendo en países desarrollados y en vías de desarrollo, y que se relaciona con una combinación de aristas, como mejoras en salud y en calidad de vida. “En primer lugar, al descenso de la mortalidad en edades tempranas (…). En segundo lugar, a la disminución de la fecundidad, que si bien había comenzado unos años antes, se inicia con fuerza desde mediados del siglo pasado”, describe el documento del INE.

Así, la baja en nacimientos tiene especial relevancia para entender la consolidación de este fenómeno: según el INE, el descenso de la mortalidad en edades tempranas aumenta el número de personas que alcanzan la edad adulta, lo que “al conjugarse con una menor cantidad de hijos tenidos vivos por mujer, produce una menor proporción de población joven”.

Francisca Dussaillant, directora del Centro de Políticas Públicas de la Facultad de Gobierno de la Universidad del Desarrollo, sostiene que una de las razones que se esgrimen detrás de esta baja es que, “mientras antes era más razonable optar por un mayor número de hijos, ahora prevalece más la crianza de los niños, la importancia de darles educación, por ejemplo”.

Impactos y políticas

Uno de los efectos del envejecimiento de la población y de la baja en la natalidad es que “estamos en un momento único e irrepetible, donde un gran porcentaje de la población está entrando al mercado laboral, y que con sus impuestos podrán financiar programas asociados al envejecimiento poblacional”, plantea Cristián Doña, experto en demografía de la Universidad Diego Portales.

El problema, añade, es que debido a este panorama, en unos años más, “habrá necesidad de destinar un gran gasto público, sin que haya de dónde sacarlo”.

Benjamín Suárez, investigador de la Facultad de Medicina de la U. de Chile, explica que para enfrentar el envejecimiento poblacional, es importante mejorar “la calidad de vida de los adultos mayores, que está muy deteriorada. Entonces, es necesario abordarla. En otros países existen políticas para los cuidadores, algo que se puede estudiar”.

Sin embargo, Chile también vive una realidad opuesta en esta materia: los nacimientos de madres extranjeras. De acuerdo con el INE, entre 2014 y 2015 aumentaron un 44%, pasando de 7.786 a 11.236.

Julieta Palma, académica de Sociología de la U. Alberto Hurtado, plantea que dicha alza es proporcional al crecimiento de la población migrante, pero no se iguala a una tasa de fecundidad. A su juicio, esto “podría ser positivo, en la medida que ayude a contrarrestar esta caída en la tasa de fecundidad”.

Recuadro:

”Mientras antes era más razonable optar por un mayor número de hijos, ahora prevalece más la crianza de los niños, la importancia de darles educación, por ejemplo”.

FRANCISCA DUSSAILLANT Académica de la UDD

”La población de la tercera edad va a ser muy alta, lo que significa que habrá que destinar un gran gasto público, sin que haya de dónde sacarlo”.

CRISTIÁN DOÑA Académico de la UDP

”El alza de nacimientos de madres extranjeras podría ser positivo, en la medida que ayude a contrarrestar esta caída en la tasa de fecundidad”.

JULIETA PALMA Académica de la UAH

670

niños diarios nacieron, en promedio, durante 2015. En total fueron 244.670, 2,5% menos que en el año anterior.

1,8

fue el promedio de hijos por mujer en 2015, un retroceso respecto del 1,9 del año anterior. También conocido como tasa global de fecundidad, este indicador está por debajo de la tasa de reemplazo (2,1 hijos por mujer), que permite asegurar el reemplazo generacional.

61.744

parejas contrajeron matrimonio en 2015, a razón de 169 por jornada. La cifra representa una caída de 4,8% respecto de 2014, cuando hubo 64.868 enlaces o 178 por día.

Seis años

aumentó la edad promedio en que se casan los chilenos entre 2002 y 2015: los hombres pasaron de 30 a 36 años y las mujeres, de 27 a 33 años.

8,1

matrimonios por cada mil personas era la tasa bruta de nupcialidad de Chile en 1988. En 2015 fue de 3,4.

1,8

puntos porcentuales creció el porcentaje de padres menores (15 a 19 años) entre 1975 y 2015: de 3,8% del total, a 5,6%.

103.327

personas fallecieron durante 2015, 1,3% más que el año anterior. El 53% eran hombres y el 47%, mujeres.

70%

de los decesos se debieron a cuatro grupos de causas de muerte: enfermedades del sistema circulatorio (27% del total), tumores malignos (25%), enfermedades del sistema respiratorio (10%) y causas externas (8%).

Encuesta Bicentenario mostró incidencia de situación laboral en baja de la natalidad

Algunos factores que inciden en el tema de la natalidad han sido abordados a través de los últimos años por la Encuesta Bicentenario -que desde 2006 realizan la Universidad Católica y Adimark-, siendo uno de los más relevantes el laboral.

En 2009 se trató en detalle la situación de la fecundidad y se preguntó a las mujeres con uno o más hijos sus razones para no volver a tener. Como las más importantes figuraban que tener niños hace más difícil que la mujer trabaje (53%) y que los niños son difíciles de mantener (51%).

Además, la mayoría de los encuestados, incluyendo hombres y mujeres, se mostró favorable a tener familias pequeñas, lo que concuerda en gran medida con la afirmación de que es mejor tener pocos hijos pero darles una educación de calidad (77%).

En menor medida se compartía la afirmación de que era mejor tener pocos hijos, porque no se podía confiar en que el matrimonio durara para siempre (52%).

En 2015 se consultó qué tan dispuestos estaban los encuestados a posponer o dejar para más adelante tener hijos, pensando en los sacrificios que harían para salir adelante o mejorar su situación económica.

El 40% se mostró muy dispuesto (18%) o dispuesto (22%). La consulta se había realizado en la encuesta de 2007, año en que hubo un 55% entre muy dispuesto (25%) y dispuesto (30%) a hacerlo. Los hombres se manifestaban ligeramente más inclinados que las mujeres y su incidencia era mayor en las personas de entre 18 y 24 años.

En 2011 se preguntó a las mujeres con un hijo o más cuántos hubieran querido o quisieran tener y se comparó con los que tenían realmente. El 32% tenía dos; el 27%, uno, y el 23%, tres. El promedio real era de 2,5 hijos, y el, ideal de tres.

También se consultó a las mujeres con un hijo o más si planeaban tener otros. El 73% respondió que no. Del 22% que respondió que sí, el 75% dijo que quería uno más.

Otro enfoque arrojó la encuesta de ese mismo año respecto de que el 55% de las mujeres dejó de trabajar cuando supo que estaba embarazada y el 43% no volvió a trabajar incluso después de que el hijo más pequeño entró al colegio.

 

Fuente: El Mercurio.