Jubilados de hogares más vulnerables perciben 78% menos en pensiones que el 10% más rico

Según datos de Casen 2017, una persona del 10% más pobre recibe una pensión contributiva promedio mensual de $122.105, mientras los más ricos $556.686, es decir, una diferencia de $434.581. Además, revela que las personas de estratos más altos son las que en mayor porcentaje postergan su vida laboral.

La Reforma Previsional que prepara el gobierno finalmente se presentaría durante la segunda quincena de octubre al Congreso o incluso en noviembre. Es que aún se están afinando los parámetros de subsidios e incentivo con cargo fiscal, como es el caso del Pilar Solidario, el que gradualmente – en 4 años aproximadamente- ampliará su cobertura en 42%, todo con recursos del Estado.

Frente a este escenario, la última encuesta Casen evidencia la necesidad de realizar cambios al sistema sobre todo para mejorar las pensiones de los hogares más vulnerables del país.

De acuerdo con la publicación de Casen Previsión Social 2017, el ingreso promedio mensual de la pensión (contributiva) de una persona perteneciente a los hogares del 10% (decil I) de menores recursos llega a $122.105, mientras que una persona perteneciente al 10% (decil X) de mayores recursos percibe $556.686. Es decir, una diferencia de $434.581 (ver gráfico).

Esto quiere decir que el decil I percibe una pensión 78% menor que el decil X. O también se puede analizar a la inversa, o sea, los jubilados de los hogares de mayores recursos perciben pensiones 356% mayores que los hogares de menores ingresos.

De todas maneras, estas diferencias son menores a las reflejadas por los ingresos del trabajo, donde el decil I percibe mensualmente salarios 97% menores que el decil X, es decir, el 10% más rico de la población gana 35 veces más que el 10% más pobre.

Pese a esto, la diferencia en ingresos por concepto de pensión contributiva es preocupante si se mira la participación que tienen las pensiones en las personas jubiladas de los hogares del decil I. En este contexto, la Casen revela que en los hogares más pobres la proporción de la pensión en el ingreso monetario es de 80,3%, menor que en 2015 cuando ésta alcanzaba a 81,7%.

En el caso de los hogares del decil X, las pensiones contributivas tienen una participación en sus ingresos del 39%, bajando 1,9 puntos porcentuales (pp) respecto a 2015 (40,9%).

Pero, si las pensiones en los hogares de menores ingresos, son parte primordial para las personas retiradas del mundo laboral del primer decil, ¿qué tipo de pensión es la que están recibiendo? Los datos de la última encuesta Casen muestran que el Pilar Solidario, que nació en 2008 durante el primer gobierno de Michelle Bachelet, son los de mayor contribución en los hogares de menores recursos.

Es así como, por ejemplo, la proporción de la Pensión Básica Solidaria (PBS) en los ingresos monetarios de los hogares más pobres en del 87,1%, manteniéndose respecto a 2015. Mientras en los hogares del X decil esta proporción es del 23,4%, teniendo un fuerte aumento en los hogares más ricos, ya que en 2015 esta cifra alcanzaba al 7,9% de los jubilados de dicho sector socioeconómico.

¿Quiénes postergan su vida laboral? La Reforma Previsional también contempla incentivos universales para quienes posterguen su jubilación, es decir, en el caso de las mujeres más allá de los 60 años y en los hombres quienes se mantengan trabajando por sobre los 65 años.

De acuerdo con los datos de Casen 2017, estos incentivos recaerían en los estratos socioeconómicos más altos del país. La tasa de participación laboral de las personas en edad de jubilar alcanza un 24,3% del país. Al desagregar por sexo, las mujeres que extienden su vida laboral llegan al 19,6%, mientras que en los hombres este porcentaje se eleva al 33,1%.

Al mirar los deciles, se observa que las personas que postergan su edad de retiro en el grupo de menores recursos llegan solo al 7,9%, mientras que en los hogares de mayores recursos esta cifra se eleva al 49,2%.

La subsecretaria de Previsión Social, María José Zaldívar señaló estar consciente de las cifras.’Los trabajadores de deciles más vulnerables son los que más tienen formaciones que son más precarias, y por ende acceden a trabajos donde prevalece el esfuerzo físico y eso hace que cuando tengan determinada edad no puedan seguir trabajando. Por lo mismo, hay que comenzar a capacitar en otros rubros para que se pueda extender la etapa laboral activa’, dijo.

La Casen, además, muestra que existe un 14% de personas que estando en edad de jubilar siguen trabajando y, al mismo tiempo, reciben pensión. Este porcentaje se ha elevado fuertemente en el tiempo, ya que en 2009 estos sólo llegaban al 8,5%.

También están los que no trabajan y tampoco reciben pensión, que alcanzan un 16% (20% en 2009). Acá existe una fuerte brecha entre hombres y mujeres: 8,5% (manteniéndose respecto a la medición anterior) y 20,1% (19,2% en 2015), respectivamente. En tanto, los que no trabajan y reciben pensión son el 60,5% (63% en 2009) y aquellos que trabajan y no reciben pensión llegan al 9,5% (8,5% en 2009).

La Tercera – Pulso

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