María Angélica Hildebrandt; seremi de Salud: "Creo que la principal tarea es enfocarnos mucho en la prevención"

Desde niña le interesó el área de la salud. Luego de cursar sus estudios en el instituto Alemán Carlos Anwandter y luego en el Liceo de Niñas, María Angélica Hildebrandt ingresó a la Universidad de Concepción. Allí cursó un año la carrera de Obstetricia y al siguiente retornó a Valdivia. Ya de vuelta en su ciudad, ingresó a Enfermería y Obstetricia, en la Universidad Austral de Chile.

“Me enamoré de la profesión y me titulé el mismo día de las dos carreras, con distinción máxima”, contó. Una vez terminado sus estudios, comenzó su vida profesional en el Hospital de Panguipulli. “Luego me llamaron para abordar el tema de desnutrición e ingresé como enfermera encargada de Conin, lo que después pasó a ser Sename. Estuve a cargo de menores de O a 6 años, fue una experiencia bonita e interesante donde pude hacer un aporte desde el ámbito de la salud, pero también un aporte humano”, indicó.

El 20 de marzo pasado, María Angélica Hildebrandt fue presentada oficialmente por el intendente César Asenjo como secretaria regional ministerial de Salud.

-¿Cómo surgió la posibilidad de dirigir la Seremia de Salud, quién la propuso para el cargo?

-Estoy clara que la propuesta fue del área médica. Como buena valdiviana, uno es conocida y en el ámbito de la salud me he movido en la región, por lo tanto nadie desconoce mi trayectoria. Mayores detalles no sé. Entiendo y así me lo hizo saber el intendente que ellos evaluaron mucho la trayectoria y conocimiento en salud. Nunca supe de ternas, sólo fui Hamada y me sorprendió.

¿Le costó tomar la decisión de aceptar la Seremía?

-La invitación me dejó un poco inquieta, porque había que responder de manera inmediata y yo tenía una responsabilidad no menor, donde habían personas vulnerables involucradas que necesitan afecto y sólo pensar en que tenía que decirles “mañana yo me voy”… era doloroso para ellos y para mí también. Entonces, lo tuve que pensar, además darlo a cono-cera la institución. Tuve el apoyo del padre Ariztía (Andrés), quien es capellán de la Fundación Las Rosas. Él me dijo: “María Angélica, con el dolor nuestro y lo que va a significar perderla, quiero decirle que ante un llamado de gobierno uno no puede decir que no”. Eso y, por supuesto, el apoyo de mi esposo, porque todas las decisiones las hemos tomado juntos, me motivó a tomar la decisión y apoyar, desde esta mirada, la gestión del gobierno actual. Le pedí al intendente unos días para cerrar como correspondía el capítulo anterior, no dejar nada pendiente ni inconcluso, él me lo permitió y por eso asumí el cargo de forma desfasada.

-El ministro Santelices sostuvo que las prioridades de la cartera estarán asociadas a las necesidades más urgentes de la población, como la resolución de las listas de espera y el acceso a medicamentos, ¿Estas son las mismas prioridades para la región de Los Ríos?

-Justamente, tuve una reunión en Santiago donde se plantearon a los seremis los lineamientos en materia de salud. En esa reunión también estuvo el ministro. Sin duda, nosotros en la región tenemos que caminar en las líneas que ha identificado el gobierno como prioritarias. Nuestro quehacer en la región también va en la línea de resolver la problemática de las listas de espera, la que a mi juicio es la que genera mayor disconformidad y con justa razón. Como eso no está sólo en manos de la Seremía, trabajaremos en conjunto con el Servido de Salud y en eso quiero hacer énfasis. Si bien seguiremos los lineamientos del gobierno, también queremos aportar al nivel central respecto de qué ámbitos de la salud en nuestra región se deben profundizar. En esa línea, ya hemos tenido reuniones con el director subrogante del Servicio de Salud doctor Juan Carlos Bertoglio, de quien tengo la mejor impresión como profesional y como persona.

-¿Dará algún sello en particular a su gestión?

-Creo que como Seremía tenemos que enfocamos mucho en la prevención. Soy una convencida de que el país tiene que trabajar en todos los ámbitos la prevención, porque cuando ya estamos enfrentados a la curativa los costos son muy altos no sólo en cuanto a los otorgamientos de prestaciones de salud sino que el costo que tiene para la personas, para su entorno familiar y para el lugar de trabajo. Lo más importante es dar una respuesta a nuestra población frente a los requerimientos que existen, lo más oportunamente posible y con una calidad en la atención.

-¿En esas semanas ha podido hacer un diagnóstico de cuáles son aquellas materias o problemáticas que hay que trabajar con mayor énfasis?

-Sin duda, hay que entregar información oportuna a la comunidad de las situaciones que se vienen. Ahora, estamos con la campaña de vacunación contra la influenza, informando a la comunidad dónde acceder a ésta, por qué se le está suministrando a grupos objetivos y no a toda la población. También, en el ámbito de los alimentos hemos detectado algunos focos que tenemos que controlar para cuidar a la población. En la medida que me he ido posesionando del cargo hemos trabajado al interior de la Seremía con los equipos de profesionales y abordando cuáles son los requerimientos reales. Por otra parte, y en el contexto de que la Seremía es normadora y fiscalizadora, función que entiendo siempre genera ruido y es un tema sensible para la población y para las empresas, de forma inmediata abordé este ámbito de nuestro quehacer; me reuní con los fiscalizadores para explicarles qué espero de ellos: personas preparadas y que tengan una llegada coirlial de asesoría y de fiscalización de tal manera que nosegenere un quiebre entre el fisadizado y el fiscalizador.

MUNDO PRIVADO 

-Esa vocación de servir también la desarrolló en el ámbito privado, ¿Qué recoge de esa experiencia?

-Después de trabajar en Panguipulli, fui enfermera en el Hospital Base de Valdivia y enfermera jefe de cirugía infantil. Posteriormente, llegué al mundo privado, primero a la Clínica Alemana como enfermera asistencial, de ahí me llevaron al nuevo proyecto que se iba a lanzar que era la Asociación Chilena; levantamos ese proyecto de cero, allí fui enfermera jefe durante 15 años. Y desde ahí me llevaron a un nuevo proyecto de la Clínica Alemana. Pero la salud es una sola; los enfoques no son tan distintos hoy en día, porque la mayoría de los pacientes que, por ejemplo, atiende la Clínica Alemana son Fonasa. Lo distinto está en la disposición de los recursos y como país tenemos que caminar a que esa brecha se vaya reduciendo; en el sistema público y en el privado deberíamos tener los mismos avances tecnológicos. Ahora, ese mayor acceso a tecnología y avances de la ciencia que tuve en el ámbito privado, puedo volcarlo al mundo público. ¿Cómo puedo aportar hoy a la Seremía? Socializando la idea entre los funcionarios de que con lo poco que tengamos podemos lograr calidad, trabajando en equipo y generando cambios e innovando.

En el Hogar Padre Pío, de la Fundación Las Rosas, pudo desarrollarse en otro ámbito…

-Fue muy sorpresivo llegar al Hogar porque yo me retiré de enfermera jefe de la Clínica Alemana, en su oportunidad, con la finalidad de disponer un poco más de tiempo para mí y fui invitada a participar en esta Fundación, que me encantó. La experiencia que tuve ahí fue muy humana. Yo sabía lo que eran los hogares, pero vivirlo y dirigirlo es muy distinto. Encontrarse con 102 residentes, adultos mayores vulnerables, que tienen tantas necesidades y que, además, la mayor parte son abandonados por las familias, me hizo pensar en que esta última etapa de la vida lo único que uno tiene que entregar es amor. Ellos no piden otra cosa. Fue un trabajo muy hermoso, donde yo tuve que volcar mis conocimientos de calidad pertenezco a la Sociedad Chilena de Calidad Asistencial (SOCCAS)- a una población que merece todo el cariño de quienes los atendemos, porque ellos ya entregaron su vida y lo mínimo que podemos hacer nosotros es darles buenas condiciones de alojamiento, de alimentación, de recreación y de escucha.

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