Contexto internacional

La Asamblea de las Naciones Unidas en sus Principios a Favor de las Personas de Edad (1991), estableció que las mismas «deberán poder buscar y aprovechar oportunidades de prestar servicio a la comunidad y de trabajar como voluntarios en puestos apropiados a sus intereses y capacidades». Así mismo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce que la participación social y apoyo social están estrechamente vinculados con la buena salud y el bienestar durante todo el ciclo vital. La participación fomenta la integración. Para una participación plena se requiere de estar informado del abanico de oportunidades que puedan existir dentro de la comunidad, y que las actividades disponibles sean variadas y accesibles tanto física como estructuralmente, es decir, que haya una buena accesibilidad a los edificios, que las sedes no estén muy distantes de los hogares, o que haya transporte adecuado. La accesibilidad física y también económica brinda seguridad a las personas mayores que desean participar en la comunidad. La OMS también refuerza la idea de que una ciudad amigable con los mayores alienta el envejecimiento activo, mediante la optimización de las oportunidades de salud, participación y seguridad a fin de mejorar la calidad de vida de las personas a medida que envejecen.

Situación en Chile

La participación y actividades sociales son fundamentales para que los adultos mayores se desarrollen de manera integral, manteniéndose activos a nivel físico y cognitivo. De acuerdo a la IV Nacional Calidad de Vida en la Vejez, un 44% de las personas mayores prefieren participar en algún tipo de organización social, principalmente en un grupo religioso o de iglesia, organizaciones de barrio o junta de vecinos.

Para fomentar la participación, es importante que las personas mayores puedan acceder a tecnologías que faciliten su conexión con otros y también el acceso a oportunidades de desarrollo laboral. Según la Encuesta Nacional Calidad de Vida en la Vejez 2016, el uso de tecnologías por parte de las personas mayores se ha incrementado entre el 2013 y 2016. Sin embargo, aún se mantienen las brechas según edad y nivel educacional, siendo los mayores de 75 años y los de nivel educacional más bajo los que menos utilizan estas herramientas. De aquí la importancia de minimizar la brecha entre las nuevas tecnologías y las personas de edad, además de incluir aspectos comunicacionales y distintos soportes de infraestructura para fomentar la participación social de personas mayores.

Según la Encuesta de Calidad de Vida del Adulto Mayor e Impacto del Pilar Solidario, el 81% de las personas mayores está satisfecha con su uso personal del tiempo, dedicando alrededor de 36 horas semanales a actividades de ocio, lo que es un indicador de buena calidad de vida. En este aspecto se generan diferencias importantes entre las personas de 60-65 años y las de 80 y más, por cuanto las primeras reportan 11,5 horas semanales más que los últimos en actividades de ocio. Del mismo modo, las personas con educación superior declaran 11,2 horas de ocio más que aquellas con un nivel educacional más bajo. Las principales actividades realizadas por los adultos mayores al menos una vez a la semana son visitar y recibir familiares, reunirse con amistades y practicar algún pasatiempo.

El momento de la jubilación implica un cambio sustantivo a nivel efectivo y simbólico para aquellas personas que pasan a esta nueva etapa. Las diferentes consecuencias que puede acarrear en la vida de las personas le de una categoría relevante al acontecimiento de la jubilación: disminución productiva, en ciertos casos salarial, cambios en las expectativas de la vida, pero a la vez, nuevas oportunidades de usos del tiempo, más relaciones sociales y familiares en general. Sin embargo, mujeres y hombres mayores de edad avanzada, arrastran la carga social asignada a su género al momento de materializar una participación social, la que se desarrolla de forma muy dispar entre ellos y ellas. Este implica que en general mujeres y hombres no envejezcan de la misma forma, llegando a esta etapa en condiciones muy dispares: hombres jubilados, mujeres mayores trabajadoras no remuneradas, distinto poder adquisitivo, distintas relaciones sociales, distintas actividades de ocio y distintas inquietudes.

El voluntariado es una muy buena manera de ocupar la nueva disponibilidad de tiempo tras la jubilación, a la vez que se configura como una oportunidad de aprendizaje. Las ventajas al sistema económico-social que supone la incorporación de las personas mayores al voluntariado son significativas para todos los sectores. La participación de las personas mayores en el voluntariado incrementa el intercambio generacional de experiencias y saberes, así como enaltece el papel de las mismas dentro de las funciones de la sociedad. Es importante a las personas a tener confianza en sí mismas para realizar tareas de voluntariado. Para que los voluntarios puedan tomar decisiones informadas, es esencial proporcionarles información clara sobre los requisitos de la organización y garantizarles que dispondrán del apoyo necesario, proporcionando una compensación para alentar la retención.

El 16 de Febrero de 2011 se promulgó la Ley 20.500 sobre Asociaciones y Participación Ciudadana en la Gestión Pública, cuyo eje central es la participación ciudadana. En ella es posible encontrar principalmente dos áreas abordadas: la generación de un nuevo marco jurídico para la asociatividad y el establecimiento de la participación como un derecho ciudadano. La ley 20.500, permite la creación de los Consejos Comunales de la Sociedad Civil (COSOC), los cuales tienen un carácter consultivo y pueden apoyar el cumplir con el objetivo de incidir en el diseño, ejecución y evaluación de las políticas públicas comunales, sectoriales y en la propia gestión del municipio. Estos consejos lo integran las Juntas de vecinos, Clubes Deportivos, Clubes de Adultos Mayores, Centro de Madres, Personas Jurídicas sin Fines de Lucro, Asociaciones y Comunidades Indígenas, Asociaciones Gremiales, Organizaciones Sindicales y Organizaciones de Interés Público de la Comuna. El Observatorio de Participación Ciudadana y No Discriminación del Ministerio de Secretaría General del Gobierno trabaja en la labor de difundir y concientizar a la población sobre la Ley 20.500, la que tiene como eje central la participación ciudadana.

Acciones sugeridas

Hacer una deriva o transecto en la comunidad que permita ponerse en contacto con sectores de la población no están organizados ( www.redcimas.org) donde personas mayores y jóvenes puedan identificar a los adultos mayores que se encuentran solos o en situación de riesgo debido a la débil o nula interacción con las redes de su comunidad.

Desarrollar estrategias para atraer la participación de las personas mayores en los grupos de la comunidad, en especial de las personas mayores hombres. Como, por ejemplo; desarrollar curso de alfabetización digital y de emprendimiento.

Crear más espacios de encuentro amigables al interior de la comunidad que permitan que los adultos mayores intercambien experiencias con otros fuera de su hogar.

Establecer una mesa de trabajo permanente compuesta por personas mayores que trabaje temas relativos al envejecimiento e información respecto a fondos concursables disponibles para las personas mayores.

Crear Consejos Consultivos del Adulto Mayor cuya tarea sea contribuir en la generación de capital humano, propiciando espacios de vinculación entre la comunidad adulta y el municipio.

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